
Estas Navidades Shin Chan hace un salto en su carrera para convertirse en una de las nuevas estrellas de la parrilla de Antena 3 TV.
Los entrecijos mediáticos a veces dan que pensar: dado que la serie Shin Chan hizo saltar volcanes de indignación en ciertas comunidades autónomas, bajaron sus acciones en el mercado, ergo, la rapiña (Antena 3) hizo negocio comprando el paquete a bajo precio.
Shinosuke tenia sus eenmigos entre algunos adultos gallegos: el Seminario de Educación para a Paz elevó una protesta formal, acción que imitaron un grupo de profesores de la escuela Marín el año pasado solicitando a la televisión autonómica la retirada de la serie, sobre todo por su carácter sexista, su tolerancia e incluso fomento del consumo de alcohol o su falta de principios básicos de colaboración entre los miembros de la familia y el grupo.
Hay que apuntar ademas, que los niños, a diferencia de sus padres, se divierten muchísimo cuando Shin Chan se baja los pantalones y grita "Miren, tengo trompa!"
No podemos defender esto, sin duda. ( NO podemos?)
Sin embaro, éste y otros contenidos peores pupulan víricamente en formatos aceptados como el de Los Simpson, A tu lado, El diario de Patricia, Los Serrano, cualquier culebrón importado de sudamérica, Los Hombres de Paco, Gran Hermano, La Casa de tu vida, etc.
Lo de siempre: alguna gente no se adapta, necesita reclamar la prohibición de algo, no importa qué, en lugar de replantear las cosas desde sus fundamentos: los medios de comunicación que tenemos reflejan nuestra axiologia social al desnudo.
No servirá de nada romper o esconder el programa que nos hace de espejo, es preciso rescatar el viejo código deontológico que yace bajo el asiento de los directores de las empresas mediáticas.
Si los valores que nos muestra Shin-Can no nos parecen adecuados para nuestros niños, qué podríamos decir de los valores implícitos en las cadenas que admiten la venta de la vida privada, la invención de falsas noticias o la ocultación de las que no conviene mostrar?












