Thursday, January 26, 2006

CINE: ENTREVISTA A COSTA-GAVRAS
"El capitalismo salvaje vuelve loca a la gente"
El director de clásicos thrillers políticos como "Z" o "Missing" se mete ahora con el tema de la globalización y la racionalización de personal en "La corporación", que se estrena hoy.
Por Diego Lerer. -Diario Clarin


Apenas hizo dieciséis largometrajes en cuarenta años de carrera cinematográfica y casi 73 años de vida (los cumple el 11 de febrero). Sin embargo, Costa-Gavras se ha convertido en casi un sinónimo de un cierto tipo de cine, el thriller político, que actualmente está en pleno auge gracias a películas como Munich —el filme de Steven Spielberg que se estrena el mismo día que el suyo, La corporación— y Syriana, otra saga con fondo macropolítico dirigida por Stephen Gaghan, que llega a los cines el 9 de febrero.Sin embargo, esta nueva película de este realizador griego cuyo nombre real es Konstantinos Gavras, está un poco alejada de las mismas convenciones que filmes suyos como Z, Estado de sitio y Missing, ayudaron a cimentar. Sí, claro, se trata de un thriller, y también es un filme político que ataca duramente temas sociales de actualidad. Pero allí donde antes Costa-Gavras se metía de manera realista en la densidad de los grandes temas macropolíticos, aquí prefiere hacer una suerte de comedia negra para hablar del desempleo, de la globalización y de la locura cotidiana por conseguir un puesto de trabajo. Aquí ni siquiera su protagonista es un héroe. Más bien lo contrario: es un tipo bastante repulsivo, un hombre que, desesperado por sostener su posición social y laboral, se convierte en un despiadado asesino en serie.Desde París, donde reside y tiene sus oficinas, Costa-Gavras habló en muy buen castellano con Clarín acerca de su nueva película —basada en una novela del célebre autor norteamericano de policiales, Donald E. Westlake—, sobre su visión del cine actual, sobre el convulsionado mundo actual, sobre la situación en América latina y en la Argentina.

¿Qué es lo que le interesó de la novela "The Ax", de Westlake?

Lo que me interesó, esencialmente, es que la novela es un espejo de lo que está pasando actualmente en Francia y en Europa. Las grandes compañías se están yendo del país y van a buscar operarios a otros países, dejando en la calle a miles y miles de personas. Lo particular de este caso es que no se trata de los obreros, sino de personas de la clase media. Eso es algo nuevo para Europa. Y la clase media tiene mucha más agresividad, en cierto punto, que la clase obrera, ya que no entienden cómo el sistema que ellos mismos han ayudado a crear, los ha abandonado. Es por eso que el personaje actúa como lo hace.¿Modificó muchas cosas del libro en su traslado de su historia desde los Estados Unidos a Francia?Solamente algunas pocas cosas, como el final por ejemplo, son distintas al libro de Westlake. La familia es mucho más importante también allí. Y en la novela, al protagonista le terminaba dando placer matar, era un hombre cada vez más violento, agresivo y sangriento. Era un asesino serial con todas las letras.Si bien se puede comprender qué lo lleva a actuar como actúa, no es un personaje heroico. Por el contrario, es bastante desagradable.

¿Por eso eligió a José García, que es famoso como comediante en Francia?

Yo elegí a este actor porque quería repetir la experiencia que hice con Jack Lemmon en Missing, que era un actor considerado por todos como un comediante, con el que yo quería contar para hacer una cosa muy seria. A ambos les gustó la experiencia de salirse de lo habitual. Teníamos el problema de no jugar con el tono para el lado de la comedia, que la gente no se ría en las situaciones tensas. Tiene un poco de ironía la película, pero no de parte de él, sino que es una ironía que surge de las situaciones que le tocan atravesar.Pero es un personaje con el que es difícil identificarse...Lo que yo quería con mi coguio nista era que al principio el personaje sea monstruoso, que se lo rechace, pero que poco a poco el espectador empiece a sentir alguna simpatía con él. Que en cierto modo logre identificarse. No con el lado del "killer", sino con el de su vida familiar. Y que cuando la policía llegue a buscarlo a su casa, el espectador no quiera que lo agarren, que lo descubran.

¿Cree que lo que le sucede al personaje es una consecuencia directa del proceso de globalización por el que atravisa el mundo?

Estamos en pleno capitalismo salvaje, terriblemente liberal y agresivo, que no respeta a la gente. Sólo respeta a la economía. Y la gente se vuelve loca. Ustedes allí en la Argentina saben bien de qué hablo. Aunque no quiero tampoco comparar con lo que pasó en los banlieu (los barrios marginales de París en los que se suscitaron disturbios hace algunos meses): ellos sufren la desesperación de no ver ningún tipo de futuro en sus vidas.Hay otro tema dando vueltas en "La corporación", que es la edad. ¿En la industria cinematográfica también cuesta conseguir trabajo cuando un director ya pasó los, digamos, 50 años?Sí, en la película y también en el cine la edad es un problema. En toda la sociedad lo es. Tal vez no se dé tanto en el cine francés, porque el sistema ayuda mucho, pero en el norteamericano sí. Hay muy pocos directores de más de 55 años que continúan trabajando. Yo pienso seguir. Ahora estoy empezando a trabajar con un nuevo guión.

En estos momentos políticamente espesos se han vuelto a poner de moda los thrillers políticos. De hecho, cuando se habla de ellos siempre aparece su nombre relacionado al estilo de estos filmes.
¿Qué piensa de este regreso del género en películas como "Munich" o "Syriana"?

Espero que vuelvan los thrillers políticos. En los últimos años la mayoría de las personas en Hollywood no parecían tener otros intereses además de hacer películas con efectos especiales. Parece que algo está pasando y sería importante que estas películas ganen dinero para que las sigan haciendo. Es extraordinario que Spielberg haya hecho una película así. La que dirigió Clooney sobre el periodista (se refiere a Buenas noches y buena suerte, sobre Edward R. Murrow, el periodista y conductor de televisión que enfrentó al senador Joseph McCarthy en la década del '50) es muy buena.

Usted dijo que tiene un nuevo guión entre manos. ¿Haría una película sobre la situación con el terrorismo, por ejemplo?

Es un tema muy difícil, es un problema muy complejo. Algunos "terrorismos" son inaceptables, mientras que otros parecen necesarios porque surgen de gente que no tiene libertad. No se puede hablar de "el terrorismo".
¿Cuál terrorismo?
Hay que ver. Hay una película muy interesante, palestina, que se llama Paradise Now. Lo que me gustó de la película es su ambigüedad, que deja un margen para pensar.¿Y cómo ve la situación en Francia hoy?¿En el cine francés, o en Francia?

Como usted prefiera...

Francia está atravesando un periodo muy problemático, de fin de un régimen. La economía no está bien y el gobierno es débil, por lo que la situación no es muy buena. Estoy esperando a ver quién sube como presidente en las próximas elecciones.

Y ahora sí, ¿cómo ve la actualidad del cine francés?

El cine va bien. El problema más grande que tenemos es la piratería y otro tema peligroso, que es bajar películas por internet, que se hace sin pagar nada. Es algo que puede matar al cine.

Usted hizo películas sobre América latina cuando la situación política en estos países era muy distinta a la actual. ¿Cómo analiza este corrimiento político del continente hacia gobiernos socialis tas y de izquierda?

Estuve en Río de Janeiro, hace poco, mirando lo que pasa en América latina. Es algo bastante raro. Está mucho más democrática y en algún modo revolucionaria que en las décadas anteriores, como se ve en Bolivia y, en cierto modo, en Venezuela. Creo que es tiempo de que América latina encuentre la libertad.¿Y sigue de cerca lo que pasa en el cine de este continente? ¿Ve cine argentino, por ejemplo?Sí, me encanta. Vemos muchas películas argentinas muy interesantes en Francia. El cine argentino está pasando por un muy buen momento.

Tuesday, January 17, 2006

INVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES:FREAKIS INGLESES CREAN TENDENCIA

INVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES:FREAKIS INGLESES CREAN TENDENCIA

Freak es un término inglés que significa raro, extravagante, estrafalario, fanático.
Originalmente, los freakies eran personas con alguna malformación o anomalía física que los diferenciaba del resto de los mortales, tales como las entrañables mujeres barbudas, los hombres elefante o las personas de estatura anormalmente alta o baja, normalmente exhibidas en los circos.. La palabra freak en inglés conserva este significado, de allí que el espectáculo de exhibición montado a partir de personas atípicas, se denomine Freak Show.
En España hasta ahora utilizábamos el término para referirnos a la persona obsesionada con un tema o afición en concreto, hasta el punto de convertirlo en una forma de vida, relacionado sobre todo con la informática, los cómics, el anime, las películas y series de ciencia-ficción y fantasía. El término puede extenderse a cualquier gusto desmesurado.
Sin embargo, en otros contextos pueden ser considerados frikis, los personajes fuera de lo común que llegan a ser conocidos por su extravagancia a través de la televisión. A través de ella, como en una inmensa picadora de carne mediática, el concepto friki ha devenido en algo nuevo y al alcance de todos: basta con hacer algo fuera de lo común y mostrarlo por la vía que sea.
Como en un negativo de la teoría de Darwin, a fuerza de involucionar, se empieza a considerar freak o friki a aquellas conductas sociales que son poco ortodoxas, con o sin matiz artístico o creativo.

Digamos pues que los snob de ayer, son los frikis de la postmodernidad y su vía de expresión, los Reality Show.
Como colofón de este período histórico incierto, en el que prima la desilusión por no haber alcanzado las premisas de la vieja modernidad y la falta reglas consensuadas nos situamos poco menos que aun paso de la temida anomia: la falta de reglas consensuadas de la que nos prevenía Durkheim podía llevar a la sociedad a la ruptura... o al surgimiento del frikismo generalizado organizado y que al parecer, sienta cátedra.

El mas sonado de los Reality Show de la historia, Gran Hermano, en Reino Unido produjo uno de los momentos mas frikis de la historia del programa: entre los concursantes estuvo George Galloway, nada menos que un diputado que alegremente dejó el parlamento por tres semanas y se fue a hacer la vida en directo. El diputado un miembro prominente de la “Respect Coalition” gran opositora de Blair, una figura pacifista y un objetivo frecuente de las denuncias por corrupción.
Galloway explicó que su estrategia apunta a captar una audiencia nueva de jóvenes y para ofrecer el público un "la oportunidad de mostrarme tal cual soy ante el inmenso público".
Se me cae la mandíbula, pero hay mas!
En ese mismo programa, Michael Barrymore, presentador de televisión, quien se vio forzado a dejar Inglaterra hace cuatro años luego de una fiesta, en la que un invitado fue encontrado muerto en su piscina, volvió a las noticias con gran estruendo: ¡También entró en Big Brother UK y no conforme con ello, y procedió a desgarrar de modo entusiasta un gran cuadro de la Reina Isabel que hasta ahora decoraba el vestíbulo de la cadena Channel 4, en la que se emite el programa.
Hasta aquí podría ser solo una noticia mas de alguien que decide manifestarse ejecutando metafóricamente a la reina, pero lo que convierte e Barrymore en un catedrático en frikismo es la elección del instrumento conque realizó la operación: un exprimidor de limones metálico.
Por cierto que me gustaría conocer al productor tan deliciosamente friki que decidió poner un cuadro de la reina Isabel II dentro de la casa de Gran Hemano.
Mientras tanto, los organizadores de los British Book Awards, frikis honoris causa luego del galardón extraordinario que otorgaran a Beckham por su autobiografía, titulada "Beckham: mi vida", han querido ir mas lejos aún : han convocado al medio campista ingles para que sea jurado de un concurso literario.
Ya no tengo mandíbula.
Los ingleses han puesto la semilla en el surco y ésta evidentemente, está dando sus frutos: surgen los discípulos por doquier superando a sus maestros.
También el primer ministro de Tailandia, Thaksin Shinawatra quiso romper la barrera del sonido : esta semana pasará la mayor parte del tiempo viviendo en una tienda de campaña levantada en una zona rural de la provincia de Roi Et, de las menos desarrolladas, y acompañado de un equipo de filmación que grabará sus acciones y conversaciones en una especie de de Gran Hermano ad hoc.

Y bueno, habrá pensado el tailandés, si Britney lo hace, porque yo no?

Wednesday, January 04, 2006

ESPECIES EN EXTINCIÓN : LOS CINÉFILOS.





A veces me siento una hereje de estos tiempos: soy una cinéfila consumada y encima, tengo la osadía de insistir en ver cine sin comer palomitas y en silencio.

Atrás quedaron las épocas en las que ver una película en el cine nos proporcionaba el ritual mágico de la experiencia perceptiva cinematográfica junto a otros que como nosotros, gustábamos de ver la película a oscuras y no hablar ni comer, ni reírnos a los gritos durante la proyección.

El siglo XX agregó a la experiencia la posibilidad de consumir palomitas, refrescos, patatas fritas con queso y otros manjares y lo de mirar la película en silencio, en el siglo XXI, ha pasado a la historia.

Por alguna rara mutación genética, las nuevas generaciones eligen la sala de proyecciones para hacer bromas, chistes, gritar, patalear, roncar, tener relaciones sexuales, comerse pizzas enteras ( doy fe) reírse , aullar a la luna o relatar el partido de fútbol a viva voz.

La especie en cuestión no es marginal, sino todo lo contrario, son guapos, van vestidos a la moda, tiene móviles de ultima generación ( que generalmente suenan en medio de la función) y tienen el dinero suficiente para pagar entradas, palomitas y refrescos a cambio de que los demás les aguanten su modo particular de involución de las especies. El ritual consiste en pagar para no mirar la película y hacer el payaso toda la sesión.

Estas tribus que algunos estudiosos consideran pertenecientes a la “antropología del espectador imbécil” se ha gestado al calor de la permisividad total de las grandes superficies lúdicas, en algunas de las cuales, me consta, hasta dejan entrar al “espectador” con pizzas enteras y cervezas. Es que las empresas involucionan al ritmo de sus asistentes, claro está.

Confieso que a menudo me siento una especie en extinción: intentar que los derechos de esa raza mutante no atropelle el mío, se asocia con una actividad severamente en desuso: protestar y ser escuchado.
Todas las veces que padecí los rituales excesivos de estas tribus urbanas, pude comprobar que en general, los demás afectados no reaccionaban en absoluto.
Como si de repente entraran en un trance hipnótico, se los veía apretar los dientes, estrujar el vaso de Coca cola, mascullar para adentro algún insulto e irritarse hasta la exasperación sin decir ni una palabra.
Los más osados, alguna que otra vez, explotaban entrando en franca guerra de insultos con los nuevos simios y tampoco conseguían callarlos ni ver la película.

Otros de nosotros, cansados de tanta falta de respeto hundiéndose en la falsa tolerancia, no estamos dispuestos a compartir el espacio público con este tipo de personajes ni nos sumamos a la voluntad general de los que prefieren callarse la boca. Pero, ¿qué hacer?
El personal de las empresas de multicines tiene a estas nuevas etnias como principales clientes y sabe perfectamente de qué modo se “divierten”, pero hacen poco porque forman parte de su principal target.

En vista de la situación, se abren dos preguntas claves:

¿Quién se atreve a sancionar a estos buenísimos consumidores en un contexto en el que el cliente siempre tiene razón y más si viene en grupo?

¿Cómo hago para ejercer mi derecho y poder ver una película cuando me toca compartir sala con alguno de estos clanes?

Vivimos en una época en que todos reclamamos la falta de valores a la hora de convivir y hasta algunos alcaldes lloran rasgándose las vestiduras clamando por el incivismo.

Pero no olvidemos que este proceso no florece ahora porque sí, hace años que directa o indirectamente se le permite a cierta gente hacer uno y abuso del espacio público justamente porque son consumidores: ya sean turistas o adolescentes, comercios y ciudades enteras hacemos la vista gorda con tal de hacer el agosto.
Lo importante es no ahuyentar a quien más consume y ayudarlo, mirando hacia otro lado, para que se sienta a gusto y haga lo que le dé la gana. Luego ya culparemos a algún chivo expiatorio de todo el problema, daremos conferencias contra el incivismo y veremos la forma de poner más multas.

Como decía, soy un Tyranosaurus Rex, y me resisto a cerrar las fauces. Mi experiencia personal en cuanto al proceso de plantear una queja en este tipo de macro cines no tiene desperdicio:

Martes 3 de enero, 19.15. Sala prácticamente vacía a no ser por 10 miembros de la tribu “mecagontó” habituados a comer palomitas y gritarle a la pantalla. Nótese que no estoy hablando de un sábado a la noche ¡Líbreme dios de ello!

Mi marido, un Gliptodonte de muy buen ver, se acercó a pedirles silencio: craso error, la tribu redobló los gritos de guerra. Fui a buscar a alguien del personal para ver si tenía más suerte, pero tampoco eso modificó la actitud del grupo.
En vista de que nos era imposible concentrarnos en la película, salimos de la sala para hablar con la encargada que resultó ser la Srta. Gemma.

Ni bien escucho la exposición de la Tyranosauro y el Gliptodonte, decidió que lo mejor, era darme un consejo antiestrés:

“No se ponga así, relájese que usted al fin y al cabo vino a divertirse. Se lo digo por su bien.”

Ante tamaña bobería, sospeché que el concepto de relax y el pasar de los problemas en lugar de resolverlos, era el método que la Srta. Gemma utilizaba para afrontar las dificultades.

¿Pertenecía la Srta. Gemma a la tribu? ¿Era un topo infiltrado para provocar la irremediable involución de la especie cinéfila? ¿Será que en las empresas como ésta nadie se toma nada demasiado en serio? ¿Pertenezco de verdad a una especie en extinción?¿Pagué dos entradas para que me arruinen la sesión de cine y además debo relajarme?
Tal vez.
Sin embargo, viendo en Internet los foros de damnificados por tribus como éstas en los cines, se me ocurre que tal vez un recuento de especies nos sorprendería.
Y ya lo sabemos por experiencia, la unión hace la fuerza.
Om!Om!Om!