
Hoy: ANTENA3 y CURSO DEL 63
ANTENA 3 NOS PROPORCIONA UN ESPERPÉNTICO PROGRAMA EN EL QUE VOLVEMOS A LAS AULAS DEL FRANQUISMO EN TODO SU ESPLENDOR!!!!!
Hace poco ha comenzado un nuevo Reality Show: Curso del 63. Un grupo de adolescentes “rebeldes” viven una experiencia “educativa”, en un colegio en el que los métodos remedan aquéllos fascistas de los años 60.
Olvidando completamente a los otros movimientos emergentes de los 60 : los panteras negras, los hippies, los primeros pasos de la liberación femenina, el pacifismo, la creatividad explotando en la música; Curso del 63 nos muestra lo peor de la educación de ese momento.
¿Objetivo?
Según un responsable - Carlos Fernández, director de Contenidos de Antena 3 - (…) “hemos querido trasladar a los jóvenes a esa época para que conozcan los valores de entonces: autoridad, respeto, disciplina y esfuerzo.
Una vez más las buenas intenciones (vamos a creer que las había) han quedado muy lejos del resultado.
El mayor desatino consiste en ejercitar la coacción a los alumnos para que aprendan valores de respeto. El método es tan ridículo como enseñar el valor de la honestidad exigiendo al aprendiz que cometa un robo.
Es imposible utilizar ridículos abusos de poder, el grito, el trato frío y autoritario o las manipulaciones que hacen llorar a los adolescentes para enseñar el verdadero sentido de la autoridad, el respeto, la disciplina y el esfuerzo.
En éste caso la cantidad y calidad de los desatinos harían palidecer a Alice Miller, pedagoga contemporánea respetada mundialmente cuyo eje conceptual versa sobre el maltrato infantil.

Paso a sintetizar un fragmento de programa que ejemplificará claramente lo que intento explicar: a la hora del almuerzo el menú consiste en pescado y tortilla. Una alumna manifiesta que no le gusta el pescado y remolonea ante la tortilla.
Conclusión: de muy malas maneras una señora vestida al estilo de los 60’ (esos detalles están cuidados) le sirve el mismo plato en el desayuno, almuerzo, merienda y cena hasta que se lo acabe.

Ahá. Esta Señora, obviamente no es pedagoga. Supongo que en el programa tampoco hay asesoramiento psicológico (del bueno, quiero decir).
¿Cómo esperan los profesores y autoridades del Curso del 63 lograr que se los respete de verdad si ellos sistemáticamente faltan el respeto de los alumnos? Así nunca lo conseguirán, a lo sumo, pasará lo que pasaba cuando nosotros, los que tuvimos que soportar en los 60 esos atropellos disfrazados de “respeto”: negábamos nuestra esencia, fingíamos para sobrevivir, odiábamos la escuela y sentíamos una mezcla de rabia e impotencia. Algunos de nosotros nos juramos que si un día decidíamos ser profesores, no repetiríamos tales tropelías.
Curso del 63 reedita lastimosamente todas las “enseñanzas” que evidentemente se enquistaron en la sociedad peligrosamente.- en particular las referidas al cuerpo y las relaciones entre los sexos reflotan todos y cada uno de los fantasmas y estereotipos que tanto daño nos han hecho.
El creciente maltrato a la mujer que hoy nos afanamos en contener y erradicar, era encubierto en los 60 – justamente - mediante las técnicas que hoy vemos en ese programa.

No es sano producir y defender la violencia simbólica o física en nombre del bien, ni comportarse tan cómodamente autoritarios y sostener que se hace “por el bien de los alumnos”.
Todo eso, en nombre de la “Educación” y las “buenas costumbres” que se consideran hoy, perdidas.
¿Estas son las buenas costumbres que se perdieron? El maltrato, el abuso de poder, los gestos y palabras de desprecio, el mandar a callar la boca?
¿Qué quiere decir que un alumno es “demasiado rebelde”? ¿Que tiene capacidad para pensar por si mismo/a?”.
Hacía tiempo que no veía los valores de la docencia tan trastocados como en este programa: paternalismo, apelación al correctivo, infundir miedo y el abuso de poder, la delación, el tratamiento carcelario.
¿Cómo vamos a convertirnos en una sociedad justa, equitativa, sana si creemos que para lograr el respeto o la disciplina enseñamos que el más fuerte es el que grita, manda, manipula y gana?
Me pregunto además que motivaciones han tenido los padres para enviar a sus hijos al mismo matadero al cual ellos mismos asistieron. Me inclino a pensar que ha habido algo más que una motivación económica o “salir en la tele”.
¿Tanta impotencia y sensación de fracaso sienten en la relación con sus hijos? ¿Tanta falta comunicación, o tal vez una cierta necesidad de venganza les hace aprobar que sus hijos pasen por esas humillaciones por las que ellos pasaron?

A causa del maltrato infantil, muchos autores como Alice Miller, Piere Bourdieu, Georges Laspassade, Paulo Freire y muchísimos otros han encarado una defensa activa de lo que en particular en Curso del 63 parece estar sustraído.
Experiencias televisivas como la de Curso del 63, en lugar de ayudar a las sociedades a avanzar superando sus contradicciones y alcanzar la madurez, sencillamente, las retrasan.
